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«Instrucciones para amar a una persona»

Pósese justo frente a la persona que se quiere amar. Mírela a los ojos, sonría delicadamente, no exagere. Haga lento el abrir y cerrar de ojos: baje lentamente los párpados, súbalos de igual forma. Así durante todo el procedimiento. Tome lentamente su cara y acérquela a la propia; inmediatamente verá la fusión de labios. Con suavidad, abra la boca y mezcle las lenguas, manteniendo las manos sobre la cara. Luego de algunos segundos sentirá una reacción química que liberará energía calórica, pero no se precipite, prosiga con las instrucciones. Tranquilamente aparte las manos de la cara del ser amado, deslizándolas suavemente por los hombros hacia abajo, hasta llegar a la espalda. Abrazar fuerte. Continúe con los procedimientos anteriores, verá que no experimentará ninguna dificultad para realizar estos pasos al mismo tiempo. Relaje las piernas y los brazos, sosténgase de pie sobre la persona que se quiere amar, verá que es el mejor soporte posible. Apague o disminuya la luz, el ambiente será más tranquilo. Aproxímese a una cama, preferentemente hecha sólo de sábanas. No se preocupe por las almohadas, sus propios torsos cumplirán esa función perfectamente. No se apresure, póngase, despacio, en posición horizontal, guíe al amado a ponerse en la misma posición, de manera que los dos queden acostados y de costado, mirándose una vez más. No deje nunca de abrazar. En silencio, recuéstese sobre el torso ajeno y déjese reposar un buen rato. La oscuridad le dará una sensación muy pacífica de la realidad y limitando la visión y el oído, podrá disfrutar de los sentidos que suelen dejarse relegados: el tacto, el olor, el gusto. Mantenga el abrazo, pero no se quede dormido, el sueño bien podrá experimentarse despierto. Admirar todo lo que guste, deleitarse con las más inocentes excusas, detener el tiempo mientras se ve a la persona amada hacer algo tan simple como hablar, fruncir el ceño o jugar infantil y tiernamente con un peluche. Agregue dulzura a gusto. Añada sonrisas, payasadas y bromas (las lágrimas no hacen mal si están medidas en proporción y están bien batidas con amor), regalos insignificantes como un beso en un momento inesperado o un papel escrito a las apuradas. Pueden ser valorados más que una joya.

Consejo: las caricias y besos extras a lo largo de todo el procedimiento producirá un mejor efecto y mejor resultado. No olvide las miradas.

Secreto: Esta receta es especial para noches de lluvia; el sonido de las gotas rompiendo el silencio conforma una atmósfera imperdible.

Julio Cortázar

COARTADA IMPERFECTA

3ª entrega

EL SOBRE AZUL

Josefina Leroux

Venía frente a mí, tan bajo, tan estruendoso que sentí que el avión iba a aterrizar sobre mí cuando dejé a Octavio en la puerta del aeropuerto.Estaba reponiéndome del susto cuando un Porche bloqueó mi paso; estaba a punto de gritarle pero bajó un tipo guapísimo, se acercó a la ventanilla de mi camioneta y me dijo: -¿eres Carmen? Sí.., respondí insegura, ¿quién eres?

-No me conoces. Ten, y me dio un sobre azul en la mano. No lo tires, tiene información que va a interesarte. Si tienes dudas, allí está mi teléfono.

Se subió a su carro deportivo y se fue, pintando llantas.

No sé porqué no lo tiré a la basura. Llegué a casa y lo guardé en un cajón porque los niños llegaron en ese momento del colegio gritando.

¿Qué les pasa?, parece un complot para desquiciarme.

-Tengo hambre, gritó, Tavito.

-Ya cállate, dijo el mayor, todos tenemos hambre y no gritamos.

Por la rutina en casa le resté importancia al sobre,  incluso olvidé el hecho hasta que regresó  Octavio pero no dije algo. Llegó inquieto pero después se relajó.

Nos pusimos a platicar en la terraza sobre su viaje. Era algo que mis amigas me envidiaban, un marido con quien conversar.

Reconozco que supe elegir. Estuve a punto de terminar por Jorge. Lo conocí con anillo de compromiso dado y aun así, me atolondró suficiente para dudar. Jorge y yo teníamos una química innegable, se nos mojaban los calzones con solo rozarnos. Era la mejor prueba, decía Jorge, de ser uno para el otro. Lo conocí en una fiesta estando Tavo de viaje. Bailamos toda la noche porque me fascinó desde el primer momento. Pero no pasó de unos besos y cachondeo por efecto de la música y las copas de ese día.

Pero no podía fallarle a Octavio, después de todo habíamos sido amigos desde siempre.  con todo y fiebre  por Jorge caminé hacia el altar y me casé con Tavo.

Construimos la casa poco a poco, diseñando los rincones según nuestros gustos y necesidades. La terraza era nuestro espacio favorito. Había una hamaca blanca doble, un sillón beige mullido, una mesa hecha de un viejo tronco de árbol y en las paredes se trepaban  plantas de todos los verdes y hortensias en macetas de barro.

Tenemos un ritual que disfrutamos. Cuando él dice, “estoy cansado”. Y yo también, respondo. Tavo, ipsofacto pregunta: “qué se te antoja”.

Nos gusta variar entre una copa de vino, tequila o wiskito. De la botana ni preguntamos, siempre versa  entre quesos y fruta que haya en el refri.

-Tengo mucho sueño, me dijo esa noche. Voy a dormir si no te importa.

Por supuesto que no. Ahí voy. Tardé un poco  tratando de encontrar en vano el sobre azul, no recordaba donde lo había puesto. Cuando llegué a la cama, Tavo estaba roncando. Me dormí a su lado tratando de ubicar el sobre.

Al día siguiente recordé donde lo había puesto, debajo del cajón de los pendientes. Llevé a los niños al colegio y regresé para desayunar con Octavio. Estaba como malhumorado. Se fue pronto a la oficina.

 Fui a la recámara por el sobre. Lo abrí sentada en la cama; estaba lleno de hojas y fotos del tipo que me dio el sobre. Todo se  esparcióó sobre las sábanas.

¿Quéé es esto?

Los textos eran impresiones de correos de la dirección de Octavio. En uno declaraba su pasión a…quién… ¿Es una extorsión, un chantaje?

Las fotos eran del tipo del Porche que firmaba como Marco y las dedicaba a Octavio: “para el amor de mi vida”, decía.

Empecé a sentirme muy mal, no podía creer lo que estaba leyendo. Empecé a sudar frío.

Busqué el teléfono del tipo y sin pensarlo le marqué impulsivamente. Me respondió de inmediato.

Quién habla, pregunté. –Eres tú, Carmen, preguntó.

Necesito hablar contigo. Quedamos de vernos en media hora en un café.

Estaba temblando cuando lo vi entrar. Era impactantemente guapo.  No podía ser este tipo amante de mi marido, nooo. Por mi marido sabía de un amigo suyo de hace años que era de humor muy negro, ¿era este tipo?, ¿me estaba jugando una broma?

¿Quién eres, qué quieres? Por qué me diste el sobre, ¿para qué?

-¿No te das cuenta todavía? Octavio y yo nos amamos, pero él dice que no puede confesártelo. El creyó que con el paso de los años lo intuirías.

Me repitió lo que estaba escrito del correo de Tavo.

-El quiere irse a vivir conmigo, está enamorado de mí. Creo que no es justo que vivas engañada y tampoco que él se sacrifique. Nos amamos.

No sé de donde me salió el coraje, trataba  de robarme a mi marido y no iba a permitírselo.

Pues te equivocaste. No voy a separarme. El perdedor eres tú. Octavio no me dejará, me quiere lo suficiente y ama a sus hijas, no podría hacernos eso.

No le diré algo de lo ocurrido.  ¡A ver si se atreve a decirme lo que tú afirmas!

Octavio es mío y no lo comparto, le dije segura. Me levanté, me subí a la camioneta y esta vez fui yo la que pintó llantas.

Coartada Imperfecta

2ª entrega

ENCHAMARRADO

Josefina Leroux

Cuando me dijo que se iba Sonora pero llevaba su chamarra por si acaso, me olió mal pero callé mi ironía. Con casi 50 grados en verano, él, por decencia usa camisa. Acaba empapado con la mitad de calor. No quise discutir ni hacer un problema y dejé que se fuera enchamarrado.

Quedó de hablarme en cuanto llegara. 

Me ocupé, la oficina estaba llena de cuentas por pagar, por cobrar; pilas de papeles por todas partes y un desorden acumulado por semanas me estaba esperando.

Uf! Me serví una taza de café calientito para despabilarme y trabajar  aprovechando la ausencia de Rafael. Cuando él está, se pone a hablar por teléfono con clientes y me quita concentración.  Tengo déficit de atención y los ruidos me alteran, también las voces y hasta la música. Odio las bandas que él pone de fondo musical. El único estímulo que tolero a la hora de trabajar es el aroma del incienso, copal de rosas. Soy testigo fehaciente del efecto relajante que produce.

El día se me pasó sin darme cuenta de las horas. Cuando me asomé a la ventana las luces de la calle estaban encendidas. Por lo menos avancé y dejé al día los pagos y los cobros. Hago buen equipo con Rafael, él es un vendedor inigualable, y yo muy buena administradora.

Rumbo a casa, me extrañó que no hubiera llamado.

Abriendo la puerta los niños preguntaron por él.  

-¿Y papá?

Hace mucho tiempo que no salía de viaje.

 -Fue a un viaje de trabajo, regresa el lunes, respondí pero sentí un dolorcito en el pecho, inicio de angustia y mortificación, viejas conocidas mías. 

Tomé el teléfono y le marqué pero la grabadora me informó que estaba apagado su móvil. Volví a llamar varias veces y seguía sin servicio. Pasaron las horas y la preocupación galopaba. De pronto se me vino a la cabeza el amigo de Rafael que había desaparecido y el esposo de mi amiga secuestrado. Encendí la TV para escuchar las noticias y la apagué de inmediato. No podía pasarle algo a él.

Hacía dos años que habríamos regresado después de diez meses separados. Nos queríamos y  decidimos de nuevo  disfrutar nuestra vida, juntos. Empecé a recordar momentos importantes y me estremecí. Dicen que cuando ronda la muerte, la evocación de memorias provoca un recuento de vida.

Estaba asustada, la taquicardia no me permitía relajarme, menos dormir por más que me repetía que al otro día tendría noticias.  Su silencio me provocó ruido.

Los malos pensamientos me asaltaron atiborrándome de miedos. Pensé en la chamarra, en los fines de semana que pasamos en lugares fríos que tanto nos gustan. Recordé Valle de Bravo, donde nos reencontramos, esa reconciliación que estuvo mejor que la luna de miel. La botella que nos bebimos para quitarnos el frio, la chimenea, el lago adornado de montañas.

Pero volví al presente. Y de pronto el nombre de una fulana que trabajó con él, me apareció como anuncio luminoso en mi mente. Noooo, estoy loca. Pero no pude quitarme de la cabeza su nombre. Busqué el teléfono del hotel de Valle de Bravo y marqué compulsivamente. Pedí que me comunicaran a su habitación y me asombró la respuesta.

-Su habitación es la 25, pero por favor llamé en cinco minutos porque acaban de llegar y van rumbo a su cuarto.

Conté cada segundo, pero no pude esperar los cinco. No podía marcar el número, estaba temblando. Pedí el cuarto 25, sonó cuatro veces el timbre.

Por fin alguien contestó el teléfono, era él, mi marido. No pude responderle, colgué de inmediato y me quedé helada con una sensación de agitación que nunca antes había experimentado. Sentí que  iba a darme un infarto.

Me tomé una pastilla para poder dormir. No quise darle vuelo a mi imaginación. Debía apaciguar el fantasma de mis celos que tanto daño nos había causado. Logré poner en pausa mi mente. Me relajó tanto la pastilla que babeé la almohada.

Al día siguiente volví a llamar  y esta vez me contestó una voz femenina, ¿era ella? Pero se escuchaban risas infantiles. Volví a colgar el teléfono. Sentía palpitaciones, las manos me temblaban. ¿Qué diablos está pasando?

Una vez más repetí la marcación, estaba grabado el número, pedí nuevamente el cuarto 25. Respondió la misma mujer. Le pregunté por mi marido. No contestó pero escuché que dijo –te hablan…

-Bueno, dijo naturalmente.  No imaginó que podría ser yo. Lo insulté a gritos, estaba como loca.

Cuando colgué noté que había un mensaje en la grabadora de la noche anterior. Era de Rafael, avisándome que había llegado a Hermosillo pero que no había podido comunicarse.

COARTADA IMPERFECTA

PROME SA DE CV

1ª entrega

JOSEFINA LEROUX

-Quién es ese hombre?

-¿Cuál?

-¿El alto de cabello negro y ojos claros?

-Es el director de la compañía. ¿Por qué?

-Me gusta para padre de un hijo mío.

-Estás loca. Es casado y aunque no lo fuera, nunca se fijaría en ti.

-Vamos a ver…

-Sr. Director, soy Deborah, trabajo en el departamento de finanzas. Quiero felicitarlo por el aniversario de la empresa. 

-Gracias, Señorita.

-Deja de coquetearle, ¿no te da pena?

-¿Pena, qué es eso?

-¿A dónde vas?

-Te apuesto $500 a que pasó la noche con él.

-¡Eres una descarada!

-Sr. Director, no se le antojarían unos  tacos de cabrito, son los mejores de la ciudad.

-¿Ud. Invita?

-¡Claro!

-Será otro día que venga a Monclova, hoy me regreso al D.F. en el vuelo de las 10 pm.

-Queda de camino, después yo lo llevo al aeropuerto.

-Pues..,  si insiste…

-Cuando quiera nos vamos.

-González, ya no es necesario que me lleves, me voy con la Srita. Deborah.

-Ya vamos a llegar. Se va a chupar los dedos, yo también.

-¿Se le antoja un tequila?

-Uno doble por favor.

-¡Están buenísimos los tacos, el cabrito es uno de mis platos favoritos!

-¿Otro tequila?

-¡Nos lo echamos!

-Se está haciendo tarde, voy a pedir un taxi para que no vaya hasta allá.

-Ni lo pienses, perdón, ¿puedo tutearte? En el norte no sabemos hablar de Ud.

-Por supuesto, Deborah.

-¿Nos vamos?

-No imaginé el tráfico, espero llegar a tiempo para su vuelo…

-Si no llegamos, me quedo en uno de los hoteles del aeropuerto y temprano me voy, no se apure. -¿En quéquedamos? Tutéame por favor.

-Pues estaba de Dios que me quedara en Monclova. Ya no alcanzo el vuelo..

-Déjame aquí en el Holiday Inn.

-¿Me invitas otro tequila?

-Por supuesto, entremos.

-Te alcanzo en el bar, voy a registrarme.

-Nos trae dos tequilas dobles, por favor.

-Qué aguante tienes, Deborah, tienes garganta profunda. Me vas a emborrachar y tú, ¡estás entera!

-No tanto.. Me gusta  esta música, no sabía que en este bar hubiera pista para bailar. ¡Me encanta!

-A mí también, ¿bailamos?, aprovechemos la noche ya que me quedé.¿Te gusta la champagne?. Te invito una copa en mi habitación, podemos seguir bailando  en privado..

-Estoy puesta.

-¡Champagne con fresas en la copa!, ¡qué delicia! Hmmh… Me fascina.

-Tienes la boca más sexy que he visto.

-Y eso que no la has probado…

-Me parece que lo del tráfico fue con alevosía.

-Risa. ¿Cómo lo supiste? No podía haberte dejado ir vivo…

-Mira que voy a tomarte la palabra..

-Te has tardado… No sabía que los chilangos fueran tan lentos.

-Ven acá. Dame el placer de deshojarte…

-¿Siempre usas lencería de encaje o sabias que me excita?

-Me la puse porque sabía que hoy estaría contigo…

-Quién te enseñó todo esto? Tú enciendes mi imaginación.

-¿Te quedas lo que falta de la noche?

-Con la condición de que me hagas el amor hasta que amanezca.

-¿Estaré soñando? Por qué no te había visto, tengo un par de años viniendo.

-Acabo de entrar a PROME (SA)

-¿Tan pronto amaneció?

-Voy a darme un baño. No puedo perder el vuelo esta vez.

-Te vas con cuidado. Risa. Duerme durante el vuelo.

-¿Nos vemos el viernes?

-Por supuesto.

-¿Con quién crees que pasé la noche, amiga?

-Noooo, eres capaz de haberlo raptado..

-¡Exactamente! Y nos vamos a ver el viernes. Ya te dije, va a ser el padre de mi hijo.

-Me asustas, Deborah.

-¿Brindamos, muñeco? Cumplimos tres meses, además tengo algo que decirte.

-¡Salud, belleza! Dime…

-Estoy embarazada.

-¿De quién? ¡Yo soy estéril!