3 enero, 2022

FUTURO DE LA VIOLENCIA

Por Josefina Leroux

¬ŅSe puede revertir la violencia?

La especie humana siempre se ha podido.

Al inicio del siglo veintiuno, el Diagn√≥stico sobre la Realidad Social, Econ√≥mica y Cultural de los Entornos Locales para el Dise√Īo de Intervenciones en Materia de Prevenci√≥n y Erradicaci√≥n de la Violencia, urgi√≥ incidir para mejorar la econom√≠a de la mayor√≠a, reconstruir el tejido social y promover la cultura¬† desde las pol√≠ticas p√ļblicas.

El estudio se realizó en una muestra de seis ciudades del país para definir los factores de riesgo y detonadores de la violencia social y de género.

Como si no se conocieran…

Se investigaron tambi√©n conductas o estrategias para manejar los conflictos familiares, escolares, comunitarios o sociales para contener tal violencia. No sabr√°n que la ira es universal, que es una emoci√≥n que se apodera del humano cuando siente  frustradas consistentemente sus expectativas, cuando experimenta la injusticia una y otra, y otra vez, cuando siente impotencia ante repetidos abusos, cuando ha sido carente de amor y del bien.  

Un refr√°n haitiano dice: los animales en mala forma, morder√°n.

Aquella sociedad  que excluye, margina o niega el desarrollo de algunos de sus participantes se expone al fracaso y a la violencia, m√°s a√ļn si privilegia s√≥lo a algunos. Pero una cosa es entender los or√≠genes de la violencia y otra muy distinta es la concesi√≥n o la impunidad a esta conducta.

Cuando en el manejo de la ira no hay control interno (madurez), el control externo (la denuncia, la procuraci√≥n de justicia y el estado de derecho) permite la convivencia pac√≠fica. Pero entre las soluciones propuestas por el estado, ahora pretenden ense√Īar a manejar los conflictos como si el problema de violencia social pudiera resolverse dialogando.

Para dialogar es imprescindible respeto a los derechos de las partes, la equidad. Y en nuestro entorno prevalecen las relaciones de poder en las que ¬†s√≥lo existen las voces de los poderosos. Los d√©biles nunca han sido escuchados. Con qui√©n entonces dialogar para encontrar soluciones…

Ser√° entre los vulnerados para hacer cumplir sus derechos, entre los desamparados para unir fuerzas. O creer√°n que el manejo de conflictos surgir√° de sus declaraciones. ¬ŅA eso le llaman di√°logo? ¬ŅSer√°n esas con las que esperan se diluya la violencia? ¬ŅCon sus grandiosas estrategias, con el ej√©rcito en las calles, con limosnas a los viejos, con un bono a cien a√Īos? 

Los factores de riesgo y detonadores de la violencia social se han se√Īalado hasta el cansancio. ¬ŅQuieren seguirlos estudiando y discutiendo m√°s tiempo? Los grandes problemas en M√©xico se derivan de la corrupci√≥n, la impunidad y la ineficacia de las instituciones de gobierno en cada rubro que se investigue. Nada nuevo.

La violencia es la forma desesperada de romper el doloroso y a√Īejo desequilibrio entre los gobernantes y sus gobernados, entre los privilegiados y los olvidados, los hombres y las mujeres.¬†¬†¬†¬†¬†

La novedad y la esperanza es el hartazgo de la gente, el destierro como huida, la organización de civiles para empujar la política,  la efervescencia de los jóvenes que no se resignan a rendirse ante la delincuencia, las redes sociales cibernéticas, los observatorios ciudadanos, los movimientos feministas, la multiplicación de voluntades para actuar en la reconstrucción de México.

En psicolog√≠a se dice que en las familias sanas, todos ganan, en la enfermas unos pierden para que otros ganen; en las desquiciadas, todos pierden.  Lo mismo pasa en las comunidades, las empresas, las naciones o en el planeta.

El problema, el verdadero conflicto, lo representan los intereses de la clase política en el poder y sus cómplices  que faltan a su responsabilidad y al compromiso social. El futuro de la violencia  depende del compás de espera que se fijen para cumplir las metas pendientes. Parece que todavía no se dan cuenta. Estamos en un punto sin retorno, evolucionamos o seguimos muriendo.

Este art√≠culo se public√≥ en el peri√≥dico El Norte en el a√Īo 2010, seguimos muriendo‚Ķ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†

                                                               josefina.leroux@gmail.com