7 febrero, 2020

COARTADA IMPERFECTA

Por Josefina Leroux

5ª entrega

LIMBO

Josefina Leroux

Caminando por la calle Guerrero, les impresionó un anuncio gigante de neón: Limbo, decía. Las tres inseparables amigas empezaron a reír, a mirarse pícaras.
Estaban frente al famoso table dance; llegaron por casualidad y no pod√≠an desaprovechar la ocasi√≥n para asomarse. El due√Īo llegaba en ese momento y las tres chiquillas curiosas le llamaron su atenci√≥n.
-¬ŅQu√© hacen por aqu√≠?, les pregunt√≥ coqueto.
– Nada, respondieron entre risas ansiosas.
-¬ŅQuieren pasar a conocer? Les invito una limonada.
Con la ternura de los 14 y 15 a√Īos, voltearon a ver a Roberta, la mayor de las tres y por algo la l√≠der. Lo que dijera ella, har√≠an. Lo pens√≥ un par de minutos y les cuchiche√≥ algo.
РBueno, sólo tomamos una limonada y nos vamos.
Entraron por un pasillo angosto lleno de espejos con marcos plateados. Al final se abri√≥ una puerta de vaiv√©n, de pronto estaban en un sal√≥n como del tama√Īo de la cancha de
básquet del colegio. Estaba obscuro, haces de luces moradas se movían partiendo el humo del día anterior.
Emilia se tapó la nariz, olía a cigarro y a puro. РGuácala, les dijo en voz baja a las otras dos que simulaban no afectarse por los olores concentrados, revueltos con aroma de lociones baratas.
РSiéntense donde quieran, les dijo el hombre, un flaco con rasgos árabes. Escogieron unos banquillos altos frente a la barra. Calcularon más de mil botellas, pero quizás sólo fue ilusión óptica por el fondo de espejo en que rebotaban los colores de las luces que las resaltaban, lo que hacían inevitable voltear a verlas..
– Ll√°menme Miguel, pareci√≥ ordenarles. ¬ŅQu√© quieren tomar?, tenemos de todo, cualquier bebida del mundo si desean probar.
Nunca hab√≠an tenido tantas atenciones de un hombre de esa edad. Ten√≠a m√°s de cincuenta a√Īos pero se manten√≠a m√°s delgado que los hombres de su tiempo.
Nuevamente empezaron las risitas. Roberta se envalenton√≥ y respondi√≥: – ¬Ņqu√© nos sugieres? Diana, la m√°s peque√Īa le dio un codazo.
– Voy a prepararles un martini de mel√≥n, es delicioso, les va a encantar. Los pidi√≥ al barman y en un instante les pusieron frente a cada una, una elegante copa; parec√≠a un cono de cristal con un l√≠quido rosado y un peque√Īo popote.
РNo tengan miedo, pruébenlo, no se los voy a cobrar, hoy es ladies day, las chicas beben gratis.
Estaba vacío el lugar; Miguel, dándose cuenta del asombro de las chicas aclaró que la gente empieza a llegar después de las siete de la noche, a la salida de las oficinas. Eran apenas las cinco.
Se acabaron de tres sorbos el martini, estaba suculento.
– ¬ŅQuieren otro, chulas?, les pregunt√≥ Miguel, mas en confianza.
– Bueno, dijo ahora Emilia. Y en un chasquido de dedos, les pusieron enfrente otro martini, ahora de menta.
Voltearon curiosas a ver los tubos que estaban a un lado de la barra.
– ¬ŅSaben bailar? Que empiece la m√ļsica orden√≥ Miguel a un mesero y en segundos,
Like a Virgin de Madona, sonaba a todo volumen.
РUno más, les ofreció el barman. Sin esperar respuesta les sirvió uno de fresa a cada una.
– Nunca los hab√≠amos probado, est√°n buenos para mi fiesta de quince a√Īos, dijo Diana.
Estaban gozando el momento.
РQuieres bailar, le preguntó Miguel a Roberta y la jaló.
Bailaba como Ricky Martin. Ella, empezó a marearse.
РNos van a matar en casa, comentó, empezando a ver como en otra dimensión los riesgos en su aventura. Estaban medio borrachas.
Miguel les dijo que no se preocuparan, se ofreció a llevarlas a su casa y mencionó algo para bajarles la borrachera. Con otro tronido de dedos un hombre que parecía guarura llegó con una vasija plateada con polvo blanco.
РTomen un poco con sus dedos (les mostró cómo tomando una pizca entre el dedo gordo y su índice), y así, se lo meten en la nariz. Son los polvos mágicos de la felicidad, dijo respirando fuerte dos veces..Roberta, Emilia y Diana, imitaron a Miguel. Enseguida sintieron como si se hubieran conectado a una corriente eléctrica que les recorrió desde los dedos de los pies hasta la punta de sus cabellos.
De pronto estaban eufóricas, más conscientes de lo normal. Se pusieron a bailar dos rolas seguidas. Roberta miró el reloj, eran casi las siete.
РTe tomamos la palabra, Miguel, llévanos a casa, dijo Roberta sin pena alguna.
РClaro, respondió, las llevará Waldo, mi chofer. Y apareció el que había traído los polvos mágicos.
РCuando quieran diversión ya saben que en Limbo pueden encontrarla. Mando por Uds. el miércoles para el ladies day.
Se despidieron con un beso de Miguel, agradecidas por la aventura vivida.
Subieron a un Cadillac color arena de modelo viejo, pero impecable.
Seguían emocionadas, sentían que les habían cargado las pilas al máximo. Sin embargo no hablaron en el camino, cada una traía su onda…
Afortunadamente no había tráfico y en pocos minutos ya estaban en casa de Diana.
Entraron y se encerraron en su recámara cerca de dos horas, incrédulas de lo que habían
vivido.

El siguiente miércoles regresaron al Limbo; el cielo estaba pintado de rosa con trazos anaranjados. Una luna muy llena completaba el paisaje. En la puerta preguntaron por
Miguel y de inmediato las pasaron. Ocuparon los mismos lugares en la barra. Queremos unos martinis, dijeron al barman seguras de sí mismas, aunque ligeramente nerviosas. En eso llegó Miguel con una sonrisa de oreja a oreja y les dio la bienvenida.
– Qu√© gusto de verlas nuevamente. Llegaron justo en la Happy Hour les anunci√≥, cuando dos martinis de mel√≥n ya estaban frente a cada una. Las luces moradas, el humo y la m√ļsica volvieron a hipnotizarlas.
En eso, del pasillo se escucharon voces de hombres discutiendo en voz alta. Miguel se puso de pie alterado y preguntó al guarura qué pasaba.
РVoy a ver, le respondió. Se dio media vuelta cuando una docena de policías con armas largas estaban frente a ellas.
РEstá Ud. detenido, dijeron imperativos a Miguel. Está acusado de corrupción a menores y de delitos contra la salud. Estas jóvenes pusieron una denuncia en su contra. Miguel estaba lívido cuando lo esposaron y lo sacaron del Limbo.

josefina.leroux@gmail.com