20 julio, 2025

Parto Espiritual

Por Josefina Leroux


Por Josefina Leroux

No es que se vaya… es que nace al revés.
No es que muera… es que traspasa el velo.

Y tú, madre, te quedas pariendo en silencio.
El cuerpo no sangra, pero el alma se desgarra.
No hay contracciones, hay recuerdos.
No hay médico que asista, ni anestesia que duerma.

Hay un alumbramiento de ausencia.
Una cuna vacía en la casa…
y una habitación nueva en el cielo.

Tu hijo no se ha ido,
simplemente ha cruzado antes.
Ahora habita la luz,
y tú habitas el eco de su risa.

No hay placenta, pero hay desprendimiento.
No hay llanto al nacer… sino llanto al soltar.

Y así, entre la carne viva del alma,
nace tu hijo a la eternidad.
Y tú, madre, parida en dos mundos,
te conviertes en puente entre la tierra y el cielo.


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