NIÑOS SEDENTARIOS

sedentariosLa gordura en la infancia es un fenómeno del país vecino del norte que está exportándose a México con su tecnología y su comida chatarra, que forma ya parte de los estilos de vida de niños y niñas.
El tiempo libre que los y las pequeñas antes dedicaban a correr, ahora lo consumen viendo tele, videojugando y comiendo.
Cada sociedad ofrece a sus pequeños los juegos que les permitirán ir desarrollando habilidades para habitar el mundo que tendrán que enfrentarse cuando crezcan. Si nos acercamos a las zonas rurales, veremos niños corriendo o brincando, subiéndose a los árboles o tal vez metidos en algún arroyo, pero si recorreremos las ciudades, probablemente ni niños veamos.
En décadas anteriores, la diferencia entre el campo y la ciudad no era tan grande, sin embargo, en los últimos 30 años, parecieran dos mundos distintos.
Paradójicamente, en el mundo del progreso es aquel donde los niños han perdido oportunidades para desarrollar todas sus capacidades. El juego, que era la forma más natural para enseñarles a reconocerse y a convivir, se ha convertido en un medio más del consumismo, de tal suerte que los pequeños ya no saben jugar y más bien se entretienen con juguetes que terminan por aburrirles a falta de su creatividad.
El juego les enseña a los niños a vivir y convivir, a imaginar y crear escenarios fantásticos donde pueden realizar sus sueños.
Los papás y los hijos han dejado de jugar en muchos hogares en perjuicio de todos. Comprar juguetes y consumirlos es otra cosa.

ESCASEZ DE TIEMPO LIBRE
En los últimos años, la realidad a dejado mucho que desear. Empezó el milenio con estrés y temor por el porvenir.
Parece que a través de todos estos siglos no se ha aprendido a hacer del entorno un ambiente seguro y pacífico para todos, al contrario, los abuelos cuentan que en su generación el trabajo era duro, pero un medio seguro para progresar. A diferencia, hoy día, millones de personas trabajan demasiado sin poder ganar lo suficiente para satisfacer sus necesidades primarias. Las crisis económicas y políticas han hecho necesario que además del padre trabaje la madre para que construir un patrimonio familiar.
La consecuencia es que los adultos vivan estresados pensando en resolver sus problemas como para tener energías para jugar con sus hijos. Cuando los padres llegan al estatus económico deseado se ocupan en eventos sociales o religiosos más que de estar con sus hijos, a quienes dejan en manos de empleadas domésticas o chóferes.
INSEGURIDAD EN LAS CIUDADES
Otro factor importante para cambiar los estilos de vida de los niños fue la coincidencia de circunstancias que contribuyeron a la disminución de espacios para el juego.
Por una parte, el crecimiento poblacional en las ciudades ha colaborado en el desconocimiento de sus habitantes provocando el anonimato y la desconfianza, de tal suerte para los hijos que ya no pueden salir a jugar a las calles ni acudir a los parques, y mejor se quedan en casa donde tienen fácil entretenimiento. Cuando hace poco podían jugar en las calles, cada vez es más riesgoso que los niños pasen las horas en la calle, especialmente en las ciudades grandes donde la inseguridad ha cobrado muchas víctimas.
También la irresponsabilidad de los gobernantes ha contribuido definitivamente en la inseguridad en su negligencia o corrupción que favorecen la impunidad.

LA TELEVISION
En estas condiciones, la televisión viene a satisfacer la demanda generalizada de los niños de mantenerse ocupados.
La televisión es uno de los inventos que más a influído en la transformación de los estilos de vida después de la mitad del siglo. No tanto por lo que allí se ve, sino por el cambio de costumbres que favoreció a partir de su aparición.
La ‘tele’ no solo se convirtió en buena compañía para los hijos, a los adultos les resultó también una forma ingeniosa y barata de entretenimiento después de las largas jornadas de trabajo que tenían.
Al principio parecía inofensivo este aparato, por lo mismo, fue sucediendo poco a poco, inconscientemente, como fue robando espacio a la comunicación intrafamiliar y a la potencialidad creativa de los pequeños, quienes prefirieron ver caricaturas, que imaginar personajes y situaciones.

EL CONSUMISMO

Para completar el escenario, el progreso industrial junto con el avance de la tecnología, permitieron que se fabricaran juguetes fabulosos que han sorprendido a chicos y a grandes.
Los adultos fueron quienes empezaron a regalar juguetes a sus hijos, algunos, satisfaciendo sus propias necesidades crónicas de su niñez pasada, otros, con un deseo de complacer y hacer felices a sus herederos.
El caso es, que con la fabricación y diversificación del juguete, los pequeños terminaron por abandonar su capacidad imaginativa, llegando a tales extremos en algunos casos, de aburrirse si no cuentan con un juguete nuevo.
Este fenómeno resulta dramático desde mi punto de vista, por que con los cantos y los juegos infantiles se ha perdido la capacidad de gozo de los niños que se obtiene de materializar la imaginación y la euforia de compartir las fantasías y los sueños; por que es
un gozo que se esfuma también del porvenir, cuando estos pequeños crecen incapaces de recrearse y ser felices, a menos que tengan dinero para comprar otros juguetes de adultos.
GOLOSINAS
El libre mercado abrió la puerta a cientos de golosinas y comida rápida abundante en saborizantes que antoja a los chiquillos pero también les engorda. El poder adquisitivo de las madres y su falta de tiempo para cocinar se suman para optar por comprar una hamburguesa o una pizza que cocinar sopita y verduritas. Ha dejado de ser importante la nutrición sana por dejarle el paso a la comida sabrosa de la calle. Muchos niños no saben usar cubiertos porque nunca se sientan a la mesa a comer formalmente. Comen en el centro comercial o sentados frente a la TV.
Todo lo anterior nos habla de un estilo de vida infantil, la primera generación de niños sedentarios y obesos en México.

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