NIÑOS DIGITALES

ninos-digitalesSe usa en España el término de “niños digitales” para definir a una generación que usa sus pulgares para comunicarse y jugar la mayor parte del tiempo.
La revista de Prensa Comunidad Escolar 669 por Internet, reproduce un artículo firmado por Carlos Fresneda de El Mundo. Domingo 31 de diciembre de 2000. Se trata de una advertencia a padres y profesores. Los ordenadores, como llaman en España a las computadoras, pueden interferir seriamente en el desarrollo intelectual, físico y emocional de los niños. Cualidades como la creatividad, la motivación, la atención, el pensamiento crítico o la adaptación social pueden resentirse si los pequeños se enganchan demasiado pronto a la pantalla inteligente…
El anuncio –proviene de la Alianza para la Infancia, suscrito por decenas de educadores, psicólogos y médicos- ha aparecido a toda página en los periódicos norteamericanos. «Lo que los pequeños necesitan es tiempo para el juego activo y físico, experiencias directas en el mundo natural y lecciones prácticas que estimulen su curiosidad y sus sentidos», sostienen los firmantes del manifiesto de dicha Alianza.
Renombrados psicólogos como Mihaly Csikszentmihaly o Mary Pipher, psiquiatras (Alvin Pussaint, Marily Benoit), neurólogos (Frank Wilson) y educadores como John Taylor Garto se han sumado al manifiesto y han pedido una moratoria en la «informatización» de los colegios.
En la dosis está el veneno
El precio a pagar por el progreso tecnológico de niños y niñas son enfermedades precoces en articulaciones y columna, problemas del lenguaje, de insomnio y obesidad, por jugar horas ante la computadora.
La permanencia de horas ante la máquina ha causado problema de sobrepeso que nunca se había visto en la primera etapa de la vida con todos los trastornos adicionales que esto conlleva.
El uso nocturno del aparato para escapar de la vigilancia materna cambia y altera sus ciclos de sueño, a tal grado que puede interferir en el aprendizaje del día siguiente. El profesorado de colegios se queja actualmente de la somnolencia de sus alumnos en clase. Una vez que se altera el ciclo de sueño, el problema del insomnio es fácil de instalarse en personas de cualquier edad y los niños no son excepción.
En vez de palabras los niños usan signos como +, x, =, y cambian una letras por otras como la k en vez de la qu. Es una forma de código entre ellos que no entienden los adultos. El lenguaje usado para chatear abusa de abreviaciones que pueden dificultar el proceso de la lecto escritura en la escuela.

Explotadores al acecho

Los pequeños digitales corren además un riesgo
enorme en su navegación desorientada al encuentro con ofensores o explotadores que pudieran introducirlos en la prostitución o pornografía.
El anonimato permite que los pedófilos adopten personalidades diversas para entrar en comunicación con sus futuras víctimas. La antigua recomendación de los padres de no hablar con extraños, no tiene lugar en la red donde la mayoría está conformada por desconocidos de todo el mundo.

No satanizar
No obstante, Internet es un invento que dispara exponencialmente el desarrollo. Si el temor a los riesgos redujera las oportunidades de utilizar pequeños y pequeñas este avance tecnológico constituíria un error irreparable. Se cometería la misma tontería repetida históricamente de satanizar lo nuevo.
La mejor forma de prevenir entonces, es el establecimiento de límites a través de una buena comunicación entre padres e hijos. Mamás y papás ignoran que la comunicación en familia no se reduce a su discurso, al contrario, ese puede ser el camino más corto para entorpecerla. La comunicación sana se cultiva desde edades tempranas con la costumbre de escuchar respetuosamente a los y las hijas. Si los padres son críticos o burlones con el contenido o las personas de las conversaciones se acabará el diálogo, a veces para siempre.
La información responsable de los padres sumada a relaciones afectuosas y respetuosas sumadas a son el mejor preventivo para que los hijos hagan buen uso de un auto, una computadora o cualquier utensilio doméstico. Si un martillo es usado para golpearse entre hermanos, el martillo no tiene culpa alguna y los hijos, muy poca.

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