LA CULTURA DE LA DENUNCIA

denunciaSe define la violencia familiar como el «uso de la fuerza física moral, de manera reiterada o en contra de un miembro de la familia, por otro de la misma que atente contra su integridad física o psíquica, independientemente de que pueda o no producir lesiones; siempre y cuando el agresor y el agredido habiten en el mismo domicilio y exista una relación de parentesco, matrimonio o concubinato».

La idea de dar espacios para atender la violencia de niñas y mujeres comenzó hace pocos años en México. Aquí en el Estado de Nvo.León tardó más aún.
Al abrir sus puertas el Centro de Atención Psicológica a Víctimas por Violación (CAP ) en San Pedro en los años 80, inició la cultura de la denuncia. Se fortaleció en Monterrey con la apertura del Centro de Atención a Víctimas de Delito (CAVIDE), que si bien no se especializaba en violencia intrafamiliar, pronto se dio a conocer por su atención integral y el alivio que causaba a esa profunda herida en Nuevo León.
Antes, la vergüenza y el mito de aparentar que nada pasaba dentro de la familia perpetuaba la tragedia de sus víctimas; quienes en forma aislada sufrían en secreto su desgracia.
El hecho de hacer público lo privado ofreció la posibilidad a las mujeres, de darse cuenta que no eran las únicas víctimas. Con la denuncia llegó el consuelo, no por ser mal de muchas sino al descubrir que no eran culpables ni merecedoras del castigo que les infringían.
El conocer sus derechos, al través de la promoción que también hicieron los medios a propósito de la apertura de lugares de denuncia, les permitió saber que es cuestión de amor propio y salud mental prescindir de la violencia.
Las mujeres supieron finalmente que el problema no era personal en la mayoría de los casos y más bien cultural instalado en las relaciones de poder que por siglos ha prevalecido entre el varón y la mujer, de los adultos hacia los menores.
Los espacios para hablar del tema de la violencia también en los medios masivos de información, han permitido dar a conocer lugares donde pedir ayuda, albergues donde refugiarse, profesionales que pueden ayudar.
El simple hecho de no sentirse apoyadas fortaleció a las víctimas y ayuda a frenar a los ofensores. La posibilidad de denunciar la violencia provoca la reflexión, o en su defecto el temor sobre las consecuencias de la falta de control de los que son proclives a la violencia. Ya no tan fácil un varón se anima a golpear a su esposa si sabe que podría denunciarlo.
Es cierto, el camino para reducir los estragos de la violencia contra las mujeres apenas comienza. Necesita de acciones interdisciplinarias para reducirse realmente, por que la violencia sigue ocurriendo en todos niveles socioculturales.
Por eso y más, resulta lamentable que en lugar de aumentar los espacios para tratarla y prevenirla, los reduzcan aludiendo que evitan que se dupliquen las funciones.
¿Olvidan que se presenta en el 46.1 de las familias de todos los estatus (Equipo Interdisciplinario Contra la Violencia Familiar de Nuevo León)? Se necesitaría un CAVIDE en cada colonia dadas las estadísticas…
Los centros que han trabajado contra la violencia muestran el tamaño del problema.
En la Capital de la República las cifras del Centro de Atención de Violencia Intrafamiliar (CAVI) de 1990 a 1997, nos refieren 53 mil 395 casos que involucraron a 104 mil 781 personas (Cimac, 1999).
Aquí en Nuevo León las cifras crecen cada año. El CAVIDE atendió 4000 casos aproximadamente ( 390 al mes).

¿A qué se debe entonces el cierre de centros como los cavide si el DIF apenas da abasto con las funciones que tiene. ¿Es un asunto político? ¿Acaso se relaciona con la necesidad de los DIF muncipales, de apropiarse los programas para justificar recursos del DIF nacional?
Son preguntas que nos hacemos ante el ilógico proceder de los funcionarios.
La ley no puede aplicarse si no hay denuncia. Y esta no puede darse si no existen los espacios viables.
El primer paso firme es reconocerla y denunciarla, ya que ha quedado demostrado que, cuando la víctima asume su poder para defenderse (distinto a contratacar), se pone fin al ciclo de la violencia.
¿No es eso lo que queremos?
divan@infosel.net.mx
Reconózcala:

Se ejerce la violencia cuando:

*Una familia opta por que las mujeres se queden sin estudiar, por que se piensa que al fin y al cabo se casarán…
*Los padres, tíos, hermanos o abuelos como también padrastros, abusan sexualmente de las niñas y adolescentes de las familias (las violaciones más frecuentes en México son perpretadas por familiares cercanos).
*Se obliga al acto sexual (cualquiera de sus variantes) en una relación de pareja, inclusive el esposo.
*El cónyuge no se responsabiliza de sus obligaciones contraídas al casarse o al convertirse en padre.
*Existe golpes, insultos, amenazas, prohibiciones.
*Se encierra a una persona o incomunica.

Lugares donde acudir:
* FACULTAD DE PSICOLOGÍA U.A.N.L. 8333-82-22 y 8333-8233

*AGENCIAS 1 y 2 DEL MINISTERIO PÚBLICO PARA DELITOS
SEXUALES.

 

 

 

 

 

 

 

Un comentario sobre “LA CULTURA DE LA DENUNCIA”

  1. Buenas Tardes
    Mi marido y yo vivimos violencia familiar , y mi esposo fue al DIF de PUEBLO NUEVO en MTY para acudir a un psiciologo porque ya no queria que viviéramos asi el fue en Septiembre y no tenían cita hasta enero del próximo año, es increíble que pase esto cuando muy bien saben que para que un hombre acepte que hay un problema de violencia es tan difícil y todavía piden firmas y bastantes copias para poder darlo de “alta” y obtener una cita…
    No se acata el problema , finalmente otra institución no ayudo.
    Pero que pasa con las familias que no saben que existen otras instituciones?

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