DESEMPLEO, SALUD y VIOLENCIA

desempleoSegún Jahoda (1979), un salario no es la única función del empleo.

Este tiene un significado psicológico como la motivación, el estatus, la identidad, el desarrollo personal y social. Por eso, en una cultura el desempleo es una señal de la incongruencia en las sociedades postmodernas.
El trabajo es un derecho que representa la oportunidad para crecer y desarrollarse que toda persona adulta debiera tener.
El problema se originó en el pasado siglo veinte, cuando las masas superaron la creación de empleos. Desde entonces, los estudios del fenómeno del desempleo dan cuenta como ingresa a sus filas cada año mayor número de afectados consecuencia de crisis económicas y políticas que escapan al control de las mayorías.
El asunto adquiere mayor importancia ya que los efectos del desempleo no sólo tocan a los despedidos o recién egresados que se han cansado de tocar puertas. Los seres queridos y familiares también resienten los males de la desocupación.

Deterioro en la identidad

La primera función del trabajo es la de proveer de medios económicos para subsistir. Estar desempleado disminuye los ingresos y la calidad de vida pero también lesiona la identidad y autoestima.
Tener un puesto digno permite a las personas crear una imagen personal y social. Un trabajador se sabe con ciertas habilidades que mejora con la experiencia, lo que proporciona seguridad y confianza en sí mismo. Además, la pertenencia a una empresa y a un grupo de compañeros, le asegura un estatus y reconocimientos importantes para su amor propio.
Si el desempleo se alarga, comienzan a surgir dudas de las propias capacidades y las inhibe gradualmente. El aislamiento obligado dificulta las relaciones con los demás progresivamente y contribuye un sentimiento de vergüenza de estar fallando.
Estudios de Goldberg, Miles, y otros investigadores, han encontrado que los jóvenes que acaban sus estudios y no encuentran un empleo tienen un alto riesgo de sufrir trastornos psíquicos menores. La salud previa no influye en esta secuela.
La depresión es uno de los trastornos que más se repiten entre desempleados, especialmente entre los varones, llevándoles en algunos casos a intentos de suicidio. Paradójicamente, quienes han tenido mejor oportunidades tienen menos tolerancia a la frustración comparados con aquellos que eventualmente ha sido rechazados, que cuentan con una vacuna.

El Estrés

El estrés es otro problema frecuente que ocurre cuando falta el empleo lo que vulnera al cabo de un tiempo el sistema inmunológico de las personas afectadas. Se enferma más quien tiene un sistema de defensas debilitado. Todas las enfermedades son de origen psicosomático por esta razón.
Además de los problemas emocionales y los trastornos físicos que provoca la falta de trabajo, se ha encontrado un deterioro en los procesos de pensamiento de los desempleados.
Investigaciones de Fryer y Warr en 1984, encontraron en 954 extrabajadores una reducción en doce procesos cognoscitivos diferentes. Entre un 30 y 37% de las personas participantes en el estudio admitió que necesitaba más tiempo para hacer las mismas cosas, concentrarse y hacerlas con la destreza que antes. Entre un 20 y 27% dijo tener dificultades en comenzar alguna tarea, mantenerse mentalmente activo, recordar cosas, tomar decisiones y comprender lo que hablan otras personas. El 15% reconoció más errores en la conversación con otros. Un 11% aceptó equivocarse con las operaciones numéricas, y un 8% comentó que le costaba más entender los periódicos y libros.

Problema de salud

Tener un empleo satisfactorio permite ejercitar la mente consistentemente. Difícil meta de cumplir estando en casa inhabilitado. En cualquier entorno, el bienestar psicológico depende del número de oportunidades que ofrezca para desarrollarse y relacionarse gratificadamente.
Un medio que niegue alguna de estas, afectará la salud mental antes o después de darse cuenta las personas.
Tras las constantes recesiones, el tema del desempleo se convierte en un problema de salud pública que requiere la atención interdisciplinaria que reporte al secretario de trabajo en turno. Las secuelas de su incompetencia para crear nuevos empleos debieran traducirse de deméritos profesionales.
Estamos hablando de un asunto de emergencia nacional que ya empieza hacer estragos en la salud de las personas. Lo que sigue, son otros males implicados en los caminos más cortos para lograr subsistir. El ocio es padre de vicios.
Y otros hallazgos. Hay que saber que los jóvenes desempleados dan más apoyo verbal a cambios sociales radicales y justifican en mayor medida las acciones violentas. Que conste la advertencia.

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