21 febrero, 2020

COARTADA IMPERFECTA

Por Josefina Leroux

6ª entrega

Jugando a los novios

Josefina Leroux

Entrando a casa me recibi√≥ mi peque√Īa Alexa dici√©ndome: Papi estuvo jugando a los novios con mi t√≠a Lucy. Sent√≠ un golpanazo en la cabeza. Se me nubl√≥ la vista y me dio vueltas la casa. La sangre baj√≥ de golpe a mis pies.
Subí a saltos la escalera, entré a la recámara y allí estaba él, relajado, viendo la televisión.
No sab√≠a c√≥mo abordar el tema. Encima, ten√≠a verg√ľenza de hacerlo, segu√≠a incr√©dula. Por un momento dese√© que mi peque√Īa hubiera visto mal. S√≠, a lo mejor se refiere a la pl√°tica o a que Lucy le contaba de su novio, eso ha de ser, me dije.
Pero la sospecha me torturaba. Sin pensarlo más, le dije tal cual: Alexa te vio besando a Lucy, le dije blofeando para ver qué cara ponía.
_¬ŅQu√©eee?,- respondi√≥. ‚ÄúVio mal‚ÄĚ, agreg√≥ enojado pero muy nervioso.
Sal√≠ acelerada, baj√© a la cocina para repetirle a Lucy lo que vio la ni√Īa sin dar tiempo a que se comunicaran. Mi hermana enrojeci√≥ de inmediato y luego se puso como un papel.
Con voz temblorosa me preguntó a qué hora me había dicho eso mi hija.
En un principio, lo negó pero su rostro la delató y no le quedó más remedio que aceptar lo que intuí que podría haber visto Alexa cuando mencionó asustada que los vio jugar a los novios.
Aunque Lucy me explicó que el beso fue porque se habían despedido.
Insistió que no pasó nada malo, y yo por un momento respiré
profundamente queriendo creerle. Es mi hermana, ¡cómo iba a hacerme eso!
No quise hablar del tema para observarlos. Veía en los ojos de Alejandro que algo me estaba ocultando, y al volver a preguntarle y pedirle a gritos que dijera lo que había pasado, confesó que le pidió a ella que lo dejara tocarla y ella aceptó.
¬°Que√©eeeee! ¬ŅEso pasaba en mi casa, cuando mi hermana llegaba con cualquier pretexto?
Desde hace a√Īos, le ped√≠a que dejara de llevarse tanto con Lucy, me dol√≠a c√≥mo la miraba y coqueteaba con ella. Le llevo diez a√Īos y Alex, quince.
La quiso desde ni√Īa, luego se fue a estudiar y la dej√≥ de ver hasta que regres√≥ hermos√≠sima. En la cena de bienvenida que le hicimos y desde entonces, los dos no dejaron de mirarse y sonre√≠rse.
Intuía que algo estaba mal pero luego corregía mi pensamiento: cómo, si es mi esposo y es mi hermana. ¡Estoy loca! Nunca se atreverían, me decía para serenarme. Pero después al verlos, volvía a ver claramente una atracción que no podían disimular.
Llegu√© a creer que yo estaba enferma de celos, que estaba loca. Ahora me admite que todo empez√≥ hace un a√Īo, toc√°ndole las piernas a mi hermana en reuniones familiares cuando nadie los ve√≠a. Encontr√© tambi√©n una conversaci√≥n en internet en la que le confiesa que le gusta mucho desde siempre, que la imagina en tanga‚Ķ
_¬ŅY de qu√© color?,- le responde, Lucy en un chat.
Cuando le pregunto por qué lo hizo, me da tres versiones: Quiso probar a mi hermana… Luego, dijo que teníamos problemas y como yo no le hacía caso, volteó a ver a Lucy. La tercera versión fue que él se imaginaba a veces que yo estaba con alguien más, por eso decidió hacer lo mismo. El
era muy celoso y posesivo pero no le gustaba mostrarlo, así que toleraba que yo trabajara. Ahora entendía su coartada.
Tiré al piso su ropa del closet, le aventé una maleta y le dije que se largara con Lucy.

josefina.leroux@gmail.com